El Miami Beach Convention Center se ha convertido, por unos días, en una extensión del calor caribeño. La delegación de República Dominicana ha desembarcado con fuerza en su feria anual de turismo (Trade Show), reuniendo a más de 500 agencias de viajes de todo el continente y superando las expectativas con una representación empresarial que no deja de crecer.
No es coincidencia que el país ocupe el cuarto lugar en visitas de toda América, solo por detrás de gigantes como Estados Unidos, México y Canadá. La fórmula dominicana combina una estabilidad política envidiable con una oferta que va mucho más allá de sus famosas postales de arena blanca.
Más negocios y nuevos destinos
Jacqueline Mora, viceministra de Turismo, destacó un crecimiento notable en la participación local: de 80 expositores el año pasado a 105 en la presente edición. «La empresa dominicana está muy representada para cerrar acuerdos de negocio», señaló la funcionaria, subrayando que la meta para este año es superar los 12 millones de visitantes, tras el récord de 11.6 millones alcanzado en 2025.
A pesar de los retos migratorios que afectaron ligeramente el flujo desde Estados Unidos el año pasado, el optimismo es la nota dominante. La estrategia ahora apunta a la diversificación: aunque el «sol y playa» sigue siendo el pilar, el país se encamina hacia un modelo cultural y gastronómico. El objetivo es que el turista recorra las zonas coloniales, pruebe los sabores locales y descubra la historia que guardan sus calles.
El turismo como motor social
Uno de los puntos clave discutidos en Miami es el impacto real del turismo en la mesa del dominicano. Mora fue clara al respecto: el auge turístico impulsa desde el sector construcción —generando empleo inmediato— hasta el pequeño comercio. «El visitante sale del hotel, consume en la zona y toma excursiones. Se consumen frutas y verduras de nuestros campos; el beneficio llega hasta el productor local», afirmó.
Joyas por descubrir: El caso de Miches
Entre las novedades presentadas en la feria, destaca el ascenso de zonas como Miches. Proyectos como el Viva Miches by Wyndham están poniendo en el mapa este rincón virgen frente a la Bahía de Samaná. A poco más de una hora de Punta Cana, este destino ofrece esa sensación de «playa privada» que tanto busca el viajero moderno, complementada con atractivos naturales como Montaña Redonda.
La feria no solo cerró con números y proyecciones, sino con una inmersión total en la identidad dominicana. Entre clases de baile, demostraciones de procesamiento de cacao y catas de la tradicional mamajuana, el mensaje quedó claro: República Dominicana no solo vende habitaciones de hotel, vende una experiencia humana completa que espera al mundo con los brazos abiertos.





